Wednesday, September 8th, 2010

La Inspiración y el Contacto con Nuestro Espíritu

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Un compositor crea una obra y dice que no sabe como lo hizo, que se sorprende de lo hermosa de la música que ha logrado traer. Incluso dice que es como si alguien más lo hubiese hecho por él.

Un pintor permite fluir su esencia sin límites en el lienzo y alcanza una belleza sin igual en su obra. Cuando le preguntan cómo lo hizo, su respuesta, es que simplemente se permite expresar lo más puro de sus emociones y sentimientos.

Ese es el espíritu de la persona expresándose de una manera completamente multidimensional. Trasladando las ideas, sensaciones, y visiones a algo físico que es capaz de representar de algún modo esa esencia del ser.

De esta misma manera puede un escritor o un orador lograr conectarse con su Sabiduría Interna y traer de manera absolutamente inspirada detalles e ideas a las que de otro modo sería difícil de acceder.

De algún modo el espíritu y el alma de aquel ser humano se fusionan y logran traer desde ese maravilloso lugar sin tiempo ni juicio esas armonías hacía lo físico. El todo se mezcla a través de la mente y las emociones para lograr que el cuerpo traduzca esas ideas y esas energías.

Así es como se escribieron las grandes obras musicales, y se siguen haciendo. Así es como los maestros de la pintura y el arte lograron mostrar de manera tan bella ese contacto. Así es como escritores tocaron el alma y fueron inspirados en las revelaciones. Y es así como los oradores logran una elocuencia inigualable en temas complejos sin tener un guión.

Existen muchos nombres para este proceso. Algunos le llaman inspiración, otros canalización, e incluso hay nombres que pueden parecer más extraños y esotéricos como amanuenses. Sin embargo la idea fundamental del proceso es el lograr conectarse con su espíritu de la manera más pura posible, confiando en la intuición, usando la mente al favor de la creación y no como un filtro.

En mi caso cuando escribo siento una expansión de mi campo de energía. Es como si pudiese estar en más que mi cuerpo al tiempo que lo hago y toda la habitación fuese una parte mía.

Es una sensación de paz y tranquilidad, y mientras más lo permito más puedo ver como las cosas suceden con menos drama y mayor equilibrio en mi vida, momento a momento, sin preocuparme con juicios del futuro, y sin traer del pasado memorias que no necesito.

Por motivos de entender este proceso y poder convencer a mi mente de qué se trata para que no actúe como filtro, le he dado un nombre a esa energía, a mi espíritu. Lo llamo jacob.

Hay momentos en los que escribo en los que lo siento más que en otros, y usualmente tiene que ver con qué tanto está la mente involucrada en el proceso.

El resultado cuando logro conectarme con mi espíritu, con jacob, es un texto amoroso y esperanzador, rico en una energía de encuentro con uno mismo, con una visión que muchas veces me pregunto hacia dónde va, pero que con el tiempo voy comprendiendo.

Como todo artista, no hay una receta. Simplemente logro abrirme a través de una pequeña meditación y otras actividades que seguramente serán parte de estos escritos algún día.

Bienvenidos al viaje!

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