Wednesday, September 8th, 2010

¡No quiero seguir siendo víctima!

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Pero es que estoy solo en el mundo y nadie me comprende…

En estos momentos en los que está muy de moda “El Secreto” y la “Ley de la Atracción”, es muy fácil decir: “sólo piensalo y el universo lo traerá para ti”. ¿Somos de verdad así de poderosos como seres humanos? Personalmente creo que sí. He visto resultados espectaculares trabajando con la “Ley de la Atracción”, o como me gusta llamarlo la “Co-Creación”, porque creamos lo que queremos en conjunto con el universo.

Sin embargo, para poder llega a eso el primer paso es entender que debemos dejar de ser víctimas, y que podemos tomar el control completo de lo que nos sucede.
Todo lo que nos sucede alrededor es nuestra creación.

El Secreto es entender que tomar las riendas de tu vida implica total responsabilidad y eso nos aterra, y que ser víctima también es una decisión.

Todas las injusticias de las que creemos ser víctimas son creaciones nuestras, pero no tiene caso darse vuelta en el “¿Cómo las creamos?” sino el qué hacemos con ellas. Una vez que las notamos.

¿Somos capaces de “dar vuelta” la situación y ver que nos hemos puesto una forma de aprender, o nos quedamos lamentándonos por nuestras desgracias?

La clave aquí son nuestros sentimientos. ¿Esperamos que el mundo se apiade de nosotros por lo desafortunados que somos? o ¿Nos da rabia que las cosas no salgan como queremos?

La mayoría de las veces este es el gran cambio que como seres humanos no somos capaces de lograr porque no lo podemos ver. Desde niños nos enseñan que hay cosas que no podemos controlar, ni cambiar y que el mundo “simplemente es así”, y no hay nada que hacer.

¿Qué tan distinto puede ser el mundo cuando tenemos la posibilidad de cambiarlo? Muy distinto, y como dice “El Secreto”, con posibilidades infinitas. El punto está, en que se debe tener conciencia de que hay un sistema que funciona y que simplemente nunca hemos usado, y que debemos aprender y practicar, y que el cambio siempre va a partir desde uno y no desde afuera.

Muchas veces al ver la situación puede que no haya nada que se pueda hacer para cambiarla, o la manera en que una persona piensa, pero la decisión es propia: queremos seguir siendo víctima de esa situación, o abrirnos a la posibilidad de que podemos tomar las riendas de una manera equilibrada que nos lleva a crecer como personas.

Es muy probable que en un principio el pensar que todo es responsabilidad nuestra nos aterra, porque estamos acostumbrados a buscar los culpables afuera. Pero poco a poco eso nos da la capacidad de decir realmente qué es lo que realmente queremos, y que está en mis manos y en mi mente lograrlo.

La decisión es propia, y no hay por qué juzgar a quienes quieren continuar en sus creencias. Probablemente aun tienen mucho que aprender en el papel que están eligiendo, y debemos honrarlas por eso

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